Hoy es mi tercera clase de pistas, haciendo tiempos.
Atrás quedaron las barras. ¡Y tan atrás! de hecho, creo que soy la reina de las barras. Me las paso como quiero, y me las toreo. Se podría decir que lo mío con la moto es un paso de verónica por las barras. Toda la gente que hay en la pista de la autoescuela paran lo que hacen para mirarme pasar las barras.
Bueno, es que en la pista sólo está Transi2 y la profe, Transi está tan orgullosa que se podría decir que hace por al menos 5 personas.
Cuando dejé de ver las barras es cuando comencé a hacer el circuito por tiempo: Me refiero a que dejé de ver el obstáculo y comencé a ver todo el espacio que tenía para pasar por mi trayectoria.
Tengo que recortar el tiempo entre los conos. Arranco y cambio a segunda. Comienzo a 25 entre los conos, pero tengo la tendencia de soltar gas. Me abro hacia la derecha para girar a la izquierda rodeando el cono naranja. Freno un poco, pillo el embrague para que luego soltarlo y que gire con alegría y miro hacia los conos amarillos. En ese tramo alcanzo 40 y suelto gas al llegar a los primeros pivotes, meneo el culo (eso se me da bien) izquierda, derecha y comienzo a frenar. Sólo un par de veces me he pasado de la línea blanca, por lo general, apuro la frenada con el de mano.
Si en un par de semanas rebajo esos 5 segundos, ¡me examino y me marcho de vacaciones con mi moto!!!!
Oleee
Oleee
Despues de un tiempo desanimada, decaida y creyendo que soy la persona más torpe que se haya visto nunca sobre dos ruedas, hoy me me llevado una gran alegría.
creo que al fin me vuelvo a sentir optimista y capaz de sacarme el carnet.
Después de mis últimos avances con la moto, me decidí a pedir dos clases con la autoescuela. Ayer debía ir, pero me llamaron para decirme que se suspendía por lluvia y viento. Me decepcioné un poco al ver el mal tiempo, porque como era mi día de descanso, esperaba primero practicar con la virago antes de ir a la autoescuela. Hoy terminé de trabajar a las dos y cuarto, llego a casa, como y comencé a ponerme tan nerviosa que... más que nervios sentía miedo. me tomé una tila pero no me sirvió de nada. Pensaba: Si es así para una clase, cuando me examine... uf. Pero tengo una cosa muy clara desde el principio: cuando vaya a examen, iré con la certeza de aprobar, mientras nada.
agarré el casco, los guantes, mis botas de tacón alto para sentirme segura sobre la moto y me encaminé a la autoescuela. Cuando llegué mi profe estaba con dos personas hablando, y me pone muy nerviosa tener público, pero bueno, el día que me examine habrá mucha gente esperando pillarme en un fallo.
Nada más sentarme en la moto me volví a sentir insegura. Apoyada sobre el pie derecho, pongo primera. me valanceo para alcanzar el suelo con la pierna izquierda y salgo. un par de vueltas y comienzo a intentar pasar los pivotes dichosos... y ese era el problema: Qué sólo lo intentaba. A la media hora de estar intentandolo, salgo, me encaro con el punto de salida, freno, pongo primera y miro hacia delante.
Entonces lo vi claro. Ví "el camino" y la ruta que debía hacer y no miré los obstáculos. ¿Obstáculos? Los moteros no tienen obstáculos porque se los comen. Hice rugir el motor rumm, rummm "¡Ehhhh torooo!" y envestí.
no me preocupé de las láminas, si las pisaba o no. ese no era mi objetivo. mi objetivo estaba tras la pequeña recta, de forma que le dí gas hasta el momento que la rueda delantera salía de entre las líneas y me encaminaba hacia el primer giro a mi derecha, sin embrague, sin freno, sólo el motor y yo y la inclino hacia el camino a seguir. La voy dominando y me muevo hacia el lado contrario, sujetándole las riendas con decisión. Miro el camino sin perder mi objetivo de vista, y siento que al tercer obstáculo voy a perder su control... así que le doy un puntito de gas y... se endereza, y la siento bajo mi control.
Así toda la media hora final. cada vez más controlada, más domada.
Así que chicos, esta ronda la pago yo: serviros:
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Dos amigos se encuentran en la calle, y uno le dice al otro:
- ¿Sabes que estuve intentando ingresar en el Opus Dei? Mi señora y yo somos muy religiosos y pretendemos que los chicos también se eduquen con los mismos valores.
-¿En serio? Te felicito, pero ahí hay un tema muy complicado, creo que te piden un período de abstinencia sexual.
-Así es. Me dijeron que tenía que pasar seis meses sin tener relaciones.. Lo iba llevando bastante bien hasta el tercer mes, pero un día mi mujer se agachó para agarrar un yogurt de la nevera; ahí ya no aguanté más, tres meses sin tocarla, ya no podía más, me le tiré encima con todas las ganas, le arranqué la ropa con los dientes, le hice el perrito, la carretilla, la vuelta al mundo,... la puse encima, debajo,... gritamos, gemimos, hicimos de todo hasta quedar exhaustos.
¿Y te echaron del Opus Dei?
¡Del Opus Dei y del Mercadona!
Este texto lo he sacado de http://lazonaoscuradechinaski.blogspot.com... pero lo he encontrado en otros blogs distintos, por lo que desconozco el autor real. Muy divertido.
LA PURA REALIDAD DE NOCHEVIEJA-
¡Dentro de nada... Nochevieja, ¿eh? ¡Qué estrés! Yo en nochevieja me
siento... me siento... no sé, me siento como un toro, ¿no? Cuando llega la
fiesta miro alrededor y me da la sensación de que todo el mundo se lo está
pasando bien, menos yo.
El estrés comienza con la cena. Aquello parece una prueba del Gran Prix:
Tienes que llevar calzoncillos rojos, tener algo de oro para meterlo en la
copa,preparar las doce uvas... Y contarlas varias veces, porque, como son
todas iguales, te equivocas:
- Una, dos, tres, cuatro... una, dos, tres, cuatro, cinco, seis... Esta
pocha ya la he contado... Una, dos... siete, ocho...
¡Joder, las doce menos veinte!
¡Chavalín, trae el Rotring, que las voy a numerar, como en el Bingo!
Y tu madre:
- ¿Queréis venir, que se enfrían las gambas?
Que esa es otra: te tienes que comer todo lo que está en la mesa... Y antes
de las doce!; que, con las prisas, más que pelar gambas, parece que estás
desactivando una bomba.
- ¡Coño, las doce menos diez! ¡Mamá, no me da tiempo: hazme un sándwich con
el cochinillo, que ya está terminando Cruz y Raya!
Y no eres el único que está agobiado, ¿eh? No hay más que ver la tele. Allí
están Ana Obregón y Ramón García, explicando a toda España como funciona un
reloj. Acojonados por si se equivocan:
- Cuando la aguja pequeña esté en las doce y la grande también.. serán las
doce.
¡Coño, como todas las noches!
- Y entonces bajará la bola y... luego vienen los cuartos, ¡no vayan a
empezar a comerse las uvas, ¿eh?
Vamos a ver: ¿por qué nos explican mil veces que nos comamos las uvas en los
cuartos y nadie nos explica por qué coño tiene que bajar una bola? ¿Qué
clase de reloj es ése?
Cuando por fin llegan las doce, en toda España se oye lo mismo: Cla, cla,
cla, cla... es la bola: cla, cla, cla,... Din-don...
- ¡Ah no, que son los cuartos!
Din-don...
- ¡Escupid que son los cuartos!
Din-don...
- Pfbbbbbbbb... ¿qué son qué?
Din-don...
- Los cuartos...
Ton...
- ¡Ahora, ahora!
Ton..
- ¡Una!
- ¡Que no, que vamos por la segunda!
Ton...
- Pues me meto dos...
Ton...
- Seis...
- ¿Cómo que seis?
Ton...
- A mí ya no me caben más, ¿eh?
Ton.. -¡Eh!, ¡deja mis uvas, cabrón!
Ton...
- ¡Es que se me ha caído una al suelo!
Ton...
- Bgrfds...
Ton...
- Bggggdffffff...
Ton...
- A mí ya no me quedan...
Ton...
- Bgggggdffffff....
- ¡Pues a mí me sobran cuatro!
Ton...
- Bfgggggggg, grounfffffff...
Y cuando acaban, toda la familia con la boca llena de babas, a darse besos:
- Feliz año, eeeeeeeeeh, felicidades, grfdddfd...
Y suena el teléfono: ¡riiiiiiiiiing!
- ¡Pero coño! ¿Ya están llamando? ¿No se pueden esperar?
- Pues a mí todavía me sobran dos...
- ¡Champán, que alguien abra el Champán!
Pero, bueno, ¿a vosotros os parece lógico empezar el año así? ¡Qué estrés,
de verdad!
Pero como es Nochevieja... tienes la obligación de divertirte. Así que
después te vas a un fiestorro a un sitio en el que, si caben mil personas,
el dueño ha decidido meter a cinco mil doscientas. ¡Muy bien! ¡Cuatro mil
doscientas más de las que caben!
¡Quédate en la calle si te apetece, con la pelona que está cayendo!
Así que entras. Lo bueno que tiene ir a un sitio así es que te puede pasar
cualquier cosa. A mí el año pasado me ocurrió de todo. Yo estaba tan
tranquilo, tomándome mi cubatita de garrafón, cuando de repente un tío me
cogió por detrás y me dijo:
- ¡¡¡¡COOOOOOOOONGAAAAA!!!!!
Y, claro, que vas a hacer, pues te pones a bailar... ¡Eso te lo hace un tío
en el autobús y le partes la cara! ¡Pero como es Nochevieja... ! ¡Pues hala!
Y de repente te das la vuelta y llevas cien personas enganchadas a tu culo.
¡A ver como escapas de ésta!
Porque una conga es como una secta: entrar es muy fácil pero salir es muy
jodido. Porque en el garito hay como doce congas girando a toda pastilla...
Bueno, pues iba yo conduciendo mi conga... por mi derecha, cuando, de
pronto, me veo venir en dirección contraria una conga suicida acojonante
conducida por un gordo con casco de vikingo. Yo le iba a hacer ráfagas, pero
como las congas no llevan ni luces ni nada... pues, para evitar la colisión,
di un giro brusco a la derecha... ¡Y me tragué entera una columna de
espejitos! ¡Siniestro total!
Doce heridos leves y una columna de espejitos destrozada.
Y yo, con una ceja abierta tirado en el suelo pensaba: cagao!
Y en ésas, me desmayé. Al despertar estaba en la sala de urgencias, rodeado
por todos los de mi conga. Algunos todavía no se habían desenganchado;
habían venido corriendo detrás de la ambulancia.
Bueno, las urgencias en Nochevieja, hay que vivirlas. Si en la sala caben
cincuenta personas, el dueño ha metido a ciento cincuenta... Como el de la
discoteca. Y como allí también es Nochevieja, el camillero lleva un gorrito
de moro, la enfermera un collar de hawaiana y el que te cose la ceja unos
dientes de Drácula, ¡que te da una confianza... ! El tío te dice:
- ¿Qué ha sido? ¿Con una moto?
- No, con una conga.
- ¡Ay!, si es que van como locos con las congas...
Cuando salí de allí me quería ir a mi casa, pero como era Nochevieja, acabé
a las ocho de la mañana con la ceja grapada en un bareto...
- Oiga, póngame un chocolate con churros.
- Pues sólo nos queda Nesquick y algunos dónuts... Es que los últimos
churros se los han tomado los de una conga, traían un cachondeo...! Había un
gordo que llevaba un casco de vikingo...
¡No le digo más! Y es lo que yo le digo a los clientes: si no disfrutas en
Nochevieja, ¿Cuándo vas a disfrutar?
(Esta vez la voz en off será del Arguiñano)
¿No sabes que se come en Valladolid?
Olvidate de la Nou coussin, ni de platos trabajados en laboratorios. Quien pisa estas tierras y no come tostón (cochinillo asado), lechazos (corderitos que sólo han tomado leche materna), pan candeal etc, es como el que visita Japón y come en un Mcdonals (que alguno lo hará).
Y olvidate de la típica cerveza, aquí un buen vino: Ribera del Duero, Rueda y Toro. Nada menos que tres denominaciones de origen, en apenas 50km.
Eso sí, ya sabes: Si bebes no conduzcas, o bebe con moderación, no te me vayas a ir de cata de vinos un rato antes de la procesión de antorchas si no quieres armar un cirio (nunca mejor dicho).
Dentro del recinto hay chiringuitos. Uno muy popular es el de unos portugueses que asan los cerdos enteros abertos en canal a la vista del público.
En el próximo episodio... la reproducción y celo... noooooooooooooo. Sítios de interes, pillines.
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